Fundación Pacto Social

Pacto por la seguridad

Recientemente, la ministra del Interior y Seguridad Pública Carolina Tohá anunció que se reunirá con los partidos oficialistas y de oposición para avanzar en la construcción de un pacto transversal por la seguridad. Sin duda, la búsqueda de acuerdos, consensos y diálogo es algo que todos debemos valorar, sobre todo cuando se trata de la principal preocupación de los chilenos. El desafío es grande. Según datos oficiales de Carabineros los homicidios han aumentado un 48% respecto al año pasado y los robos con violencia han visto un aumento del 70% en el mismo periodo.

Es un desafío, también, porque hoy la ciudadanía mira con escepticismo estas mesas de trabajo entre políticos como vía para solucionar los problemas de Chile. Escepticismo que existe en parte por culpa de los extremos que mañosamente han instalado el concepto de “cocina” casi para cualquier reunión que no se haga tipo asamblea, pero principalmente porque nuestra sociedad no quiere estar ajena a las transformaciones sociales y políticas, sino que quiere opinar y ser parte de la discusión pública tras años que se ha sentido dejada de lado en el camino para dar respuesta a los problemas que nos aquejan. Ya no hay mucha paciencia para cualquier cosa que huela a algo que solo lo resuelven los políticos.

La realidad es esa. Sea cual sea el motivo, las personas con justa razón quieren ser escuchadas y formar parte de la construcción de las soluciones a sus problemas. Por eso, la escucha, la tolerancia y dejar de lado los intereses personales y políticos, es clave en este gran desafío que todos tenemos para avanzar hacia un pacto por la seguridad que nos permita vivir tranquilos.

En ese sentido, es fundamental que la ministra Tohá considere en esta mesa a los miles de personas que se están organizando en sus barrios para dar la batalla contra la delincuencia y el crimen organizado. Nuestro dañado tejido social está viendo luces de recuperación en personas que están preocupadas por darle más seguridad a sus barrios mediante la instalación de cámaras, alarmas y otros elementos disuasivos que significan un costo para el bolsillo de los chilenos. Ellos tienen muy claro el diagnóstico de lo que ha pasado en Chile, de las falencias de las policías, de las incapacidades que presentan los municipios, del crecimiento del narcotráfico y por sobre todo de lo que ha pasado con las nuevas generaciones de jóvenes que hemos visto tan involucradas en los delitos violentos que antes no conocíamos.

Es tiempo de escuchar y llegar a soluciones. Pero de escuchar a todos, y dar respuestas con todos.

Por Agustín Iglesias
Director Regional Zona Norte Fundación Pacto Social